Esta antigua posada se levantó en el siglo XVIII junto a un duro camino que enlazaba Castilla y Santander. Los carruajes se detenían. Viajeros y animales recuperaban fuerzas antes de afrontar las pendientes de los puertos de Carrales o el escudo

Este camino y otros que transcurren por el entorno han permitido a los viajeros disfrutar de bellos parajes: densos hayedos y robledales, saltos de agua, defiladeros y pastizales, altas cumbres.

Hoy la posada vuelve a albergar al viajero. El edificio remodelado según el estilo original, se ha transsformado en dos cómodas casas de alquiler, aptas cada una para albergar a 8 personas.

LA TOBA I
cuenta con 4 habitaciones dobles con baño, una cocina y salón con chimenea.

LA TOBA II
dispone de 4 habitaciones dobles, dos baños, salón con chimenea, cocina y una solana. En el exterior un jardín completa las instalaciones.